Nunca hablamos de lo que fue.
De aquello que en el pasado nos hizo daño.
Podemos conversar por horas,
evitando cualquier palabra
que detone aquellos recuerdos.
Nos hacemos locos,
aparentando que esa historia nunca existió.
Seguimos volando juntos,
tomados de la mano,
tu con mi corazón y yo con el tuyo,
recordando sin evocar viejos espíritus.
Sin embargo la historia esta ahí
impasible, invisible,
grabada con linfa y dilección.
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