Vino en sombra
descalzo, para no interrumpir el silencio
sin traspasar el umbral
reconoció y recorrió mi corazón.
Al marcharse
dejó una estela de huellas
perceptibles solo para el interior
de mis ralas pestañas.
No lloré
en cambio, todas las mariposas
dormidas desde la primavera pasada
revolotearon libres
como antes.
Bello, esas mariposas azules rompieron el cristal de la realidad y volaron presurosas hacia tus sueños, para posarse levemente en tus párpados. Perdón pero no me pude contener.
ResponderEliminarDicen que dicen, que los que escribimos sobre el amor, somos hermanos de los ángeles. Ellos viven en las nubes y nosotros con los pies sobre la tierra, sin dejar de vivir en las nubes.
Me encantó, y siempre recordá lo dicho por Bram Stoker..."Las buenas mujeres dicen toda su vida, y día a día, hora por hora y minuto a minuto, muchas cosas que solo los ángeles pueden leer." quizás por eso tenés predilección por ellos.
Gracias por tu visita y tus palabras, siempre es un gusto leerte y saber de vos.
Un beso
Juan