...............Encontré vestigios de felicidad en un alma que sufre y que ninguna píldora puede sanar. Recuerdos que corroían sus días, de a poco su mirada luminosa iba transformándose en nubes grises cargadas de lluvia, es ahí, en su mirada, donde podías darte cuenta de todo el dolor que cargaban sus veranos.
Uno que otro día cuando el habitante venia a verle, su mirada sonreía melancólica, amaba la robustez que el habitante expelía en cada paso o movimiento. El habitante se nutria del resplandor que emanaba aquella mirada.
El final estaba cerca, pues la luz que brotaba de los ojitos iba extinguiéndose, el habitante no volvería y ellos se cerrarían para siempre.
Resultaba harto doloroso estar frente a esa carita de mirada triste.

Uno que otro día cuando el habitante venia a verle, su mirada sonreía melancólica, amaba la robustez que el habitante expelía en cada paso o movimiento. El habitante se nutria del resplandor que emanaba aquella mirada.
El final estaba cerca, pues la luz que brotaba de los ojitos iba extinguiéndose, el habitante no volvería y ellos se cerrarían para siempre.
Resultaba harto doloroso estar frente a esa carita de mirada triste.
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